Los síntomas pueden incluir dolor abdominal, lesiones pruriginosas recurrentes que no cicatrizan, hinchazón, diarrea, estreñimiento, fatiga y erupciones cutáneas.
En personas con sensibilidad al gluten, el gluten puede causar daño intestinal y provocar la formación de anticuerpos contra ciertos tejidos. El consumo de gluten puede provocar enfermedades como la celiaquía, la dermatitis herpetiforme, la ataxia sensible al gluten y la sensibilidad al gluten no celíaca.
Las personas con antecedentes familiares de enfermedades relacionadas con el gluten pueden tener predisposición genética.
Las pruebas genéticas ayudan a determinar el riesgo de sensibilidad al gluten y a gestionar la enfermedad de manera más eficaz.

